Crisantemo (Chrysanthemum): Un té, unas plantas y un crisantemo
Un té, unas plantas y un crisantemo
Visitando a una amiga que está en un proceso de cambio/mudanza, me invitó un té con agregado de varias plantas de jardín conocidas para mí: un toque de espino blanco, maqui y, para mi encantamiento, una bellísima flor de crisantemo.
Suena exagerado, pero no voy a dejar de sorprenderme por la bella, sabia, colorida y tan bien diseñada naturaleza. Especialmente por las flores, para no abarcar tanto, vió.
Del humano me sorprendo, pero de otra manera… jiji.
Y mientras tomábamos el té, yo miraba esa flor y pensaba en esas cosas que aparecen delante de nuestros ojos y que, por tenerlas tan cerca, a veces ni miramos.
El querido y menospreciado por otros Wikipedia nos cuenta un poquito sobre el origen del crisantemo. Si quieren más información científica, taxonomía, variedades y demás cuestiones que seguramente alguien sabrá explicar mucho mejor que yo, pueden leer el artículo completo. Informarme +
Por lo pronto, me enteré de que el cultivo de los crisantemos como plantas florales en China se remonta a antes del 1500 a. C. ¡Nada menos!
En Japón comenzó a cultivarse probablemente entre los siglos VIII y XII, y allí se desarrollaron muchísimas formas, colores y variedades. También se fueron perfeccionando las maneras de cultivar y dar forma a las flores, hasta que la cultura del crisantemo tomó una importancia enorme.
Durante el período Edo aparecieron cultivares de una variedad de formas florales realmente impresionante, algunos de los cuales llegaron posteriormente a China. O sea que la flor también viajó, fue cambiando, se transformó y volvió a viajar.
Me encanta pensar en esas historias que tienen las plantas.
Y resulta que el crisantemo no es cualquier flor en Japón: forma parte del Sello Imperial. En otoño, cuando florece, se realizan festivales y exposiciones dedicados a él.
También existe el Festival del Doble Nueve, una de las festividades tradicionales chinas, que se celebra el noveno día del noveno mes del calendario lunar. En Japón, ese día se conoce además como el Día del Crisantemo.
Miren ustedes todo lo que había detrás de esa flor que yo estaba mirando mientras tomaba un té.
Y ahí vuelvo a mi asombro inicial.
Porque una puede estar tranquilamente sentada, conversando con una amiga que está mudándose, tomando algo calentito, rodeada de plantas conocidas… y de pronto aparece un crisantemo y ¡zas!
Te recuerda que la naturaleza viene haciendo maravillas desde muchísimo antes de que nosotros tuviéramos algo que decir al respecto.
Y yo, sinceramente, lo voy a disfrutar.
Me encanta emocionarme con estas cosas y muchas veces quedar como exagerada.
Con una flor, con sus colores, con sus formas tan creativas, con la inteligencia que hay detrás de algo que parece simplemente hermoso.
Así que gracias, amiga, por el té, por las plantas y por ese crisantemo.
El té se terminó mi amiga se mudó.
La flor, por suerte, todavía sigue dando tema, bueno mi amiga también, otra flor 🌼.
Seguro tienen muchas historias para contar!
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